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Del Libro Al Papel De Las Nuevas Tecnologías

Del libro al papel de las nuevas tecnologías

Si tienes más de 25 años y lees este artículo, el libro de texto será por antonomasia el icono que define el aprendizaje en las aulas de tu niñez.

Sin embargo, tras la eclosión sin freno de la tecnología a finales del siglo XX, los cambios que hemos vivido como sociedad lo han inundado todo: nuestra forma de relacionarnos, nuestra forma de trabajar, nuestro estilo de vida y sin duda, nuestra forma de aprender y de enseñar.

Así lo destaca Marc Prensky, educador y escritor estadounidense que, allá por 2001, acuñó el término nativos digitales.

Hoy, nuestras escuelas y universidades están ocupadas por alumnos que han nacido o han vivido en primera persona la revolución digital.

El profesor americano define como nativos digitales a todas aquellas personas que han nacido desde el año 1995 hasta la actualidad, cuando ya existía una tecnología digital bastante desarrollada y la cual estaba al alcance de muchos.

Rodeados de ordenadores, vídeos, videojuegos, música y los, ya imprescindibles, smartphones, no podemos ignorar que las aulas están compuestas por una generación que piensa y procesa la información de forma diferente a sus antecesores. Y esto, teniendo en cuenta que se trata de un cambio sistémico, requiere de una adaptación a todos los niveles.

Junto a estos aprendices de futuro, y bajo la temida “brecha digital” que los separa, se encuentran en las aulas los “inmigrantes digitales”, quienes según Prensky “adoptaron la tecnología más tarde en sus vidas” y que ahora afrontan la ardua tarea de ser maestros de una generación que frente a su lengua a veces obsoleta, hablan de manera innata la lengua tecnológica.

¿Diferencias entre la forma de enseñar/aprender entre los nativos digitales y los inmigrantes digitales? Estas:

  • La información, la quieren ya, y si puede llegar por accesos al azar y en forma de multitarea, mejor.
  • Adiós parrafadas, hola gráficos y cuadros conceptuales.
  • ¿Trabajo escrito a mano o entregado en papel? Mejor no. ¿Leerme un manual para aprender sobre geografía? No, gracias, una app me va mucho mejor.

¿Por qué darle tanto peso a la irrupción de las nuevas tecnologías en la educación?

El 65% de los niños tendrá empleos que hoy no existen, así titula un artículo la revista Ethic, que dibuja un futuro laboral prácticamente impredecible para nuestros hijos y jóvenes, donde queda claro que debemos adecuar nuestro sistema educativo para generar mayores oportunidades y empleabilidad a las futuras generaciones.

Esto nos obliga a favorecer el desarrollo y la implantación de las llamadas TIC en todo el ecosistema de la educación, a explorar nuevas metodologías y formar de manera constante a los docentes de todas las etapas educativas.

Es decir, promover la innovación educativa y abandonar metodologías que ya no sirven para un mundo que ya no existe.

Un ejemplo claro de cómo las empresas “exigen” estas enseñanzas es el hecho de que Tim Cook, CEO de Apple, reclamara hace unos meses en la Casa Blanca que la programación sea una asignatura obligatoria en todas las escuelas estadounidenses.

Así, estamos hablando de una auténtica revolución de métodos y contenidos. Ser capaces de aunar la calidad educativa con la introducción de recursos tecnológicos eficaces y empáticos con la naturaleza del alumnado y las necesidades que como sociedad tenemos, conjugar la necesidad de transmitir los contenidos de “herencia”, que ya todos como civilización y cultura conocemos, y los contenidos de “futuro”; en un entorno en el que, por primera vez, el alumno también enseña al maestro.

El profesor tiene ante sí uno de los mayores desafíos y estimulantes tareas, y sí, los profesores están cambiando, atrás queda su papel como el guardián del conocimiento y asume ahora un rol co-participativo y co-creador con sus alumnos, donde en un aula sin límites, todos aprenden a aprender.  

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